Ampliar una tarima exterior existente da más espacio para descansar, crear zonas sociales y añadir funciones como un comedor o un rincón de barbacoa, a menudo por menos dinero que construir de cero. La clave de un buen resultado está en tres cosas: una base sólida para la parte nueva, una transición bien resuelta entre lo viejo y lo nuevo, y un cálculo de material correcto solo para la ampliación.
Planificar la ampliación
- Mide y haz un croquis: empieza midiendo la tarima existente y la zona nueva. Dibuja un esquema para visualizar cómo quedará la ampliación.
- Define el uso: ¿la parte nueva será comedor, zona lounge o rincón de barbacoa? Determinar el uso te ayuda a fijar el tamaño y la distribución.
- Comprueba la normativa: una ampliación puede requerir trámites municipales aunque la tarima original no los necesitara: lo que cuenta es la superficie total, la altura y la distancia a los linderos. Consulta ¿puedes construir una tarima exterior sin permiso?
- Elección de materiales: elige tablas y materiales que combinen o complementen la tarima existente para conseguir un conjunto coherente.
Cómo conseguir una transición fluida
La decepción más habitual en las ampliaciones es que la junta entre lo viejo y lo nuevo queda demasiado visible. Tienes dos buenas estrategias:
- Disimular la transición: usa el mismo tipo de tabla, la misma dimensión y el mismo sentido de colocación que la tarima existente. Ten en cuenta que las tablas antiguas habrán agrisado con el sol; las nuevas sin tratar se igualan tras una o dos temporadas, o puedes tratar toda la superficie a la vez al terminar.
- Marcar la transición a propósito: coloca las tablas nuevas en otro sentido o crea un marco perimetral alrededor de la superficie antigua. Un contraste deliberado parece planificado; una superficie casi idéntica parece un descuido. El sentido de colocación también afecta a los cortes y al desagüe: consulta en qué sentido conviene colocar las tablas.
En cualquier caso, asegúrate de que las tablas nuevas quedan enrasadas en altura con las antiguas y de que la separación entre tablas es la misma en toda la superficie.
Crea niveles y zonas diferenciadas
- Cambios de nivel: usa desniveles para delimitar zonas distintas, como comedor, zona lounge y solárium. Recuerda que los desniveles importantes deben protegerse con barandilla.
- Peldaños como transición: construye peldaños entre niveles, por funcionalidad y por estética.
- Bancos y jardineras integrados: úsalos como separadores naturales y elementos decorativos.
Consejos prácticos de montaje
- Cimentación: asegura una base estable para la parte nueva. Usa apoyos puntuales o bloques de hormigón según el terreno. Valora también si la estructura antigua soporta el anclaje de la parte nueva o si conviene reforzarla.
- Unión con la tarima existente: prolonga los rastreles con la misma separación entre ejes que la original y fíjalos bien a la estructura existente para garantizar la estabilidad.
- Drenaje: recuerda prever un drenaje suficiente para evitar acumulaciones de agua bajo la ampliación.
Diseño funcional y con estilo
- Pérgolas y techos: añade una cubierta o una pérgola para conseguir sombra y protección — en el clima español, la sombra suele ser el factor que más horas de uso aporta.
- Iluminación: integra iluminación para que la terraza invite también por la noche.
- Textiles y mobiliario: adapta muebles y textiles a cada zona para subrayar el uso de cada parte.
Calcula los materiales solo para la ampliación
Usa la calculadora de esta página con las medidas de la parte nueva, no de toda la terraza. Calcula unos 8,3 metros lineales de tabla por m² con tablas de 120 mm y 35–40 tornillos por m², y añade alrededor de un 10 % de desperdicio por cortes —incluso algo más, porque el ajuste contra la superficie existente suele generar cortes adicionales—. Consulta también tablas de tarima por metro cuadrado para la conversión de superficie a metros lineales.